El día anterior
- Confirmá el pedido: tipo y clase, m³, horario, bomba y la dirección exacta.
- Encofrados terminados, firmes, limpios y, si son de madera, humedecidos; apuntalados para la carga del hormigón fresco.
- Armaduras colocadas, atadas y con los separadores que dan el recubrimiento que pide el plano.
- Las instalaciones que van embebidas (cañerías, cajas, pases) ya puestas y fijadas.
- El acceso del camión: el mixer es ancho y pesado; despejá la entrada, revisá el giro y el piso donde va a parar.
- Si va bomba, el lugar para la pluma: firme, sin cables aéreos cerca y con espacio para abrir los estabilizadores.
El día del hormigonado
- Gente suficiente y las herramientas listas: vibrador (y uno de repuesto), reglas, fratachos, palas y baldes.
- Un responsable que reciba el camión, mire el remito y organice la descarga.
- La descarga planificada: por dónde empieza y por dónde sigue, para no caminar sobre lo vibrado.
- Agua para el curado y, si el proyecto lo pide, moldes para las probetas de control.
- El pronóstico: si hay lluvia o calor fuerte, mirá la guía de hormigonar con lluvia y hablalo antes con el ejecutivo.
Durante la descarga
No se agrega agua al mixer para «aflojar» el hormigón: cambia la relación agua/cemento y baja la resistencia. Si hace falta más fluidez, se pide el asentamiento correcto al cotizar o se usa un aditivo que carga la planta. El vibrado tiene que ser parejo y sin excesos, y cada camión se descarga sin dejar que el anterior endurezca: el tiempo útil del hormigón corre desde que sale de la planta.
Después
El curado empieza apenas la superficie lo permite: mantener húmedo el hormigón los primeros días es lo que le da la resistencia que la ficha promete. Los puntales se sacan cuando lo dice el calculista, no cuando parece que ya está duro.

